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La palabra trastorno la utilizamos cuando hay un cambio o alteración en el orden que mantenían ciertas cosas o en el desarrollo normal de algo o cuando existen molestias, problema o perturbación que altera la vida de una persona o su estado de ánimo. La coexistencia de trastornos obedecen a una nueva denominación llamada síndrome, es un cuadro clínico o un conjunto sintomático que presenta alguna enfermedad con cierto significado y que por sus características posee cierta identidad; es decir, un grupo significativo de síntomas y signos (datos semiológicos), que concurren en tiempo y forma, y con variadas causas o etiología.

  • TDA
  • TDAH
  • TICS
  • SÍNDROME DE TOURETTE

Todos estos trastornos pueden tener un denominador común o puede que no. En definitiva desde la medicina biológica se entiende al enfermo como una entidad total, todos los sistemas son interdependientes entre sí, dependiendo los unos de los otros para poder coexistir.

Estos trastornos pueden estar relacionados o agravados por factores biológicos, genéticos, ambientales, químicos, psíquicos y conductuales que favorecen la aparición o no de estos trastornos.

El TDA/H es una «afección neurobiológica» común que afecta a entre el 5 y el 8 por ciento de los niños en edad escolar con síntomas que persisten hasta la adultez en hasta un 60 por ciento de los casos (es decir, aproximadamente un 4% de los adultos). El 30% de estos niños sólo presenta la alteración de TDA/H y en las dos terceras partes coexiste un paralelismo patológico. Cualquiera de los trastornos puede cohabitar, los Tics o Síndrome de Tourette son los más habituales entre ellos. Por ello es importante un buen diagnóstico y un tratamiento adecuado, y por supuesto el tratamiento tendrá que reunir unas directrices sólidas para crear expectativas positivas con respecto a los cambios que se vayan produciendo en el niño/a. Éstas irán enfocadas a la mejora de su psique, comportamiento y además, de los trastornos físicos que puedan acompañarlos.

Los tics pueden tener relación o no con los trastornos antes mencionados, y podemos encontrar los tics sencillos que se definen como movimientos o vocalizaciones repentinas, repetitivos inútiles e involuntarios como el pestañear, abrir la boca, aspirar ruidosamente por la nariz o carraspear. Los podemos encontrar en el 20% de la población infantil, pueden ser funcionales permaneciendo menos de un año o volverse crónicos y no desaparecer nunca, habiendo periodos de mayor o menor incremento.

El síndrome de Tourette, un trastorno genético hereditario complejo cuyas manifestaciones principales consisten en tics (tanto motores como vocales) que permanecen durante más de un año. El síndrome de Tourette suele ser leve y en general viene acompañado de otras afecciones, como el TDA/H, el comportamiento obsesivo compulsivo, los trastornos del aprendizaje y los trastornos del estado de ánimo.

Las enfermedades o trastornos no están producidos por una sola causa o cuestión, sino más bien son el resultado de varias alteraciones que han ido acumulándose a lo largo del tiempo y que por consiguiente han degenerado en un trastorno u otro. Es importante tener el concepto claro de que no es del todo correcto tratar la sintomatología o etiqueta de la enfermedad, sino los motivos por los cuales se ha generado dicho trastorno y lo más importante el «terreno» que sin duda alguna es el que representa a todo nuestro sistema. La identificación de estas afecciones son realizadas como parte del proceso de diagnóstico del TDA/H, el médico o profesional de la salud mental debe entonces determinar si existe algún otro trastorno psiquiátrico o neurológico que afecte al paciente. Con frecuencia, los síntomas del TDA/H pueden solaparse con otros trastornos. El profesional clínico debe de discernir si el síntoma corresponde al TDA/H, a otro trastorno, o a ambos trastornos. Con frecuencia al realizar una evaluación completa, un médico o profesional de la salud mental que esté familiarizado con el TDA/H y los demás trastornos podrá diagnosticar el TDA/H y éstas afecciones relacionadas.

Con frecuencia, se usan entrevistas y cuestionarios para obtener información del paciente, su familia y sus maestros a fin de evaluar los demás trastornos.

El sistema preatencional o estado de alerta, muestra una velocidad de respuesta.

  • Atención sostenida o continua, muestra la capacidad de atención en relación al nivel de fatiga que se produce frente a un trabajo concreto.
  • Atención selectiva, este tipo de evaluación permite evaluar la discriminación atencional, a través del reconocimiento y ubicación espacial.

Así mismo hay que tener en cuenta ciertos parámetros como son la flexibilidad cognitiva, procesamiento cognitivo complejo, fluencia de lectura, capacidad de nominación, control de interferencia de impulsos, producción motora y control de espera entre otros.

Estos test identifican el grado en el que se encuentra el sujeto y a partir de ahí el desarrollo y planificación de la intervención multidisciplinar que se llevará a cabo entre médico, neuropsicólogo, neurologopeda, logopeda, pedagogo, etc.

La figura del Osteópata, del Homeópata, del médico especialista en homotoxicología hasta ahora no la hemos abordado, pero no deja de ser curioso pensar en la posibilidad de poder tratar algo tan importante como podría ser la causa o causas de estos trastornos.

Desde el punto de vista de la Osteopatía se aborda este tipo de trastornos como un estadio singular pero asociado y vinculado a ciertos trastornos de carácter biomecánico estructural-craneal. Desde la Osteopatía craneal se realiza un diagnóstico de las estructuras óseas y articulares craneanas con la finalidad de determinar las anomalías biomecánicas seguido de un tratamiento corrector de las mismas para devolver la movilidad fisiológica, de ésta forma se vuelve a crear movilidad en dichas estructuras que hará que los trastornos asociados a éstas vuelvan a la normalidad.

Los procesos patológicos mecánicos del esfenoides juegan un papel fundamental en las alteraciones de estos niños/as, los procesos traumáticos en el nacimiento: fórceps, ventosas, extracciones por cesárea a raíz de no pasar por el conducto natural etc, son en ocasiones detonantes de estas alteraciones y posteriores procesos patológicos cognitivos en estos niños/as. Ver www.cedesna.com el artículo referido a «Plagiocefalia y Osteopatía craneal» que expone de manera científica la relación de la desestructuración craneal y las alteraciones cognitivas en los niños/as.

Los niños, con un promedio de seis meses de edad, que presentan plagiocefalia posicional (síndrome de cabeza plana) obtienen menores puntuaciones en las pruebas que evalúan el desarrollo cognitivo y motor que los controles. El estudio se ha publicado en la revista Pediatrics.

Desde la Homeopatía y Homotoxicología se establecen unos patrones que juegan un papel importante en el deterioro general desde la concepción pasando por el nacimiento, hasta cuando empiezan y se desarrollan los síntomas. Las posibles etiologías, como trastornos iatrogénicos por medicaciones, desajustes en el sistema autoinmune, carga de homotoxinas, reactivaciones virológicas y problemas postvacunales son algunas de las vertientes que se barajan desde estas especialidades y que obedecen a patrones etiopatogénicos.

El estrés, ansiedad o cansancio pueden ser agravantes que empeoren el estado del sujeto creando patrones más graves. Desde el punto de vista de la Homeopatía o Flores de Bach se abordan estos trastornos, modificando los patrones de conducta que los agravan.

Los TDA/H, Tics y Síndrome de Tourette pueden estar asociados. Los primeros tienen un denominador común que está relacionado con problemas de mala absorción de elementos: vitaminas, minerales, oligoelementos, aminoácidos un descontrol hormonal así como la carga tóxica de metales pesados.

Estos desajustes se pueden observar con frecuencia en el mismo paciente. Algunos niños con TDA/H podrían desarrollar un trastorno de tic motor simple que aparece por primera vez durante el curso de su tratamiento para el TDA/H. Éstas alteraciones pueden aparecer relacionadas con el tiempo, ahora la mayoría de los expertos considera que, en la mayoría de los casos, su aparición simultánea es puramente accidental y no causal.

La naturaleza intermitente de los tics podría dificultar la identificación de las etapas preliminares de esta alteración; sin embargo, con el tiempo, surgirá un patrón de tics motores y otros comportamientos asociados. La frecuencia e intensidad serán factores determinantes para ayudar en el proceso diagnóstico preliminar, así como la determinación del grado y evolución afectando a la autoestima del niño/a.

La incidencia del TDA/H coexistente en los niños que tienen síndrome de Tourette es extremadamente alta. Se ha informado que apenas el 7 por ciento de los que tienen TDA/H, tienen Tourette, pero que el 60 por ciento de los niños que tienen Tourette, tienen TDA/H. Se piensa que el diagnóstico del TDA/H generalmente precede a la aparición de los tics motores o vocales del Tourette, aunque a veces los dos aparecen juntos.

Los metales pesados tienen una incidencia mayor en los TDA/H, pues son elementos que están sujetos a generar cambios en los procesos físico-químicos del ser humano. Actualmente existen multitud de estudios científicos que relacionan estas y otras patologías con una elevada concentración de metales pesados así como una deficiencia de minerales antagonistas de estos metales pesados, además de las enfermedades degenerativas en general y particularmente cognitivas que producen.

El grado de intoxicación que se produce es directamente proporcional al nivel de toxicidad, ésta no está definida por el valor del tóxico sino la resistencia y posibilidad que tiene el organismo de desintoxicarse de éste. Es decir, ante mismas cantidades de metales pesados, organismos con un sistema desintoxicante correcto no acumulan tóxicos, mientras que los dañados no dejan de hacerlo, generando retroalimentación y una mayor intoxicación. El metal pesado obstaculiza al sistema desintoxicante, anulando las capacidades fisiológicas del organismo, no dejando que los minerales actúen y por consiguiente generan acumulación tóxica y fallos metabólicos que no se podrán solucionar si no hay tratamiento de apoyo desde el exterior.

Una forma de diagnosticar la carga de estos elementos en el organismo se realiza haciendo un análisis del cabello. El análisis de los componentes bioquímicos intracelular del metabolismo del cabello, en las partes activas del bulbo y el tallo indica además las posibles alteraciones asociadas al antienvejecimiento, proporcionando una lectura a nivel intracelular de los minerales nutricionales, los minerales tóxicos, las vitaminas, los aminoácidos y las hormonas de las partes vitales del cabello.

Este tipo de análisis puede ser considerado como un «test predictivo» de futuras patologías, con posibilidad de elaborar estrategias dietéticas, nutricionales integradoras y terapéuticas absolutamente personalizadas para cada individuo y para cada individualidad bioquímica.

Esta investigación es un test de screening, el cual por definición, no proporciona un diagnóstico de una enfermedad cualquiera o condición patológica, sino más bien el desequilibrio del organismo a raíz de la adquisición de los metales pesados y deficiencia en la absorción de los elementos, dejando la valoración de los datos y posterior diagnóstico para el terapeuta que realiza el análisis.

Desde el punto de vista de la medicina biológica se entiende al paciente como un todo, entendiendo que la enfermedad es el resultado del conjunto de alteraciones por los cuales el desequilibrio genera dicha patología. Desde que nacemos nos exponemos a los diferentes procesos adaptativos y contaminantes que nos van agrediendo día a día produciendo una mayor predisposición a las enfermedades (unos más que otros). Las edades tempranas son objeto de múltiples ataques, entre ellos hay que destacar el acúmulo de metales pesados y de otros factores; vacunas, medicamentos, antibióticos etc…, que sin lugar a dudas van a condicionar los parámetros biológicos y homeostáticos del organismo.

Medicamentos

En los niños con TDA/H y síndrome de Tourette, los síntomas más leves generalmente pueden tratarse con Catapres (clonidina) aplicado como parche en la piel o en píldoras. La clonidina tiene la ventaja de tratar todos los síntomas del Tourette: los tics, el TDA/H, los comportamientos obsesivos compulsivos, los de oposición y otros. El principal efecto secundario de la clonidina es la sedación o el cansancio si la dosis es demasiado alta o si se aumenta con demasiada rapidez. Entre otros medicamentos utilizados para tratar el síndrome de Tourette se encuentran el Haldol (haloperidol) u Orap (pimozida), muy similar al haloperidol.

Para el tratamiento de los TDA, y desde una perspectiva alopática se prescribe un estimulante (metilfenidato o anfetamina) o un no estimulante (atomoxetina) para tratar los síntomas del TDA/H. Este tratamiento suele ser muy efectivo para ayudar a controlar el TDA/H y podría mejorar el rendimiento académico. Para algunos pacientes, este tratamiento podría causar un aumento entre leve y significativo de los tics. Si esto no se puede controlar con un aumento moderado del medicamento administrado para los tics podría ser necesario suspender o reemplazar el medicamento para el TDA/H con otro medicamento distinto. En la actualidad van apareciendo nuevos fármacos con otros o los mismos principios activos que van tratando estas afecciones, pero la realidad terapéutica dista mucho de lo que se consigue.

  • La elección del fármaco se realizará entre otros, en función de:
  • La existencia de problemas asociados (tics, epilepsia, ansiedad, etc.).
  • Los efectos adversos de la medicación.
  • La existencia del consumo de drogas en el adolescente.
  • Las experiencias previas de falta de eficacia de un determinado fármaco en el paciente.
  • Las preferencias del niño/adolescente y su familia.
  • La facilidad de administración.

Preguntas que habría que hacerse

  • ¿Pero realmente, que sucede cuando los niños se encuentran bajo los efectos de estos fármacos?
  • ¿Qué es lo que sucede con la toma desproporcionada de estos medicamentos?
  • ¿Cuáles son los efectos secundarios de estos medicamentos?
  • ¿Realmente se está tratando la causa de estos trastornos, o simplemente se están enmascarando y a su vez aumentando su cronicidad?
  • ¿Se están creando nuevas alteraciones a medio o largo plazo que, aunque en principio no tengan nada que ver, serán los resultados nefastos de estos tratamientos?

Intervenciones conductuales

Para muchos niños que padecen TDA/H y síndrome de Tourette, medicar los tics con tratamientos alopáticos podría no ser necesario. Evidentemente cada niño tiene su constitución y se encuentra dentro de un entorno familiar, social y/o escolar que puede agravar o mejorar los síntomas en dependencia de ciertos factores conductuales. Existe una evidencia creciente de que las intervenciones conductuales pueden causar una reducción sustancial de los tics.

La práctica del control de los tics en situaciones de la vida diaria podría ser parte de las sesiones de terapia, y la autosupervisión (contar los tics) ha demostrado tener beneficios temporales pero significativos. La terapia de reversión de hábitos es una intervención que consiste en entrenamiento de concientización y en respuesta contrapuesta. Un movimiento contrapuesto se realiza durante tres minutos luego de cada tic y luego de cada sensación de que el tic está a punto de surgir.

Por otro lado la Homeopatía tiene un valor determinante en el cambio y aceptación de la misma conducta del niño y de los procesos psicosomáticos que refiere además de otros factores patológicos satélite que incrementan la sintomatología en su contexto general.

Desde el punto de vista diagnóstico repertorial homeopático se entienden ciertos síntomas siempre de forma jerárquica como síntomas a tener en cuenta siempre desde una perspectiva individualizada.

  • Manos
  • Muñecas
  • Boca-agarrarse
  • Boca-dedos
  • Cabeza-estremecimiento
  • Cara-estremecimiento
  • Cara-tic
  • Extremidades-fasciculación
  • Generales-estremecimiento
  • Masculino-estremecimiento-pene
  • Masculino-manoseo
  • Nariz-rascarse-constantemente
  • Ojo-estremecimiento
  • Ojo-guiño

Desde la Osteopatía se seguirá un protocolo de diagnóstico y tratamiento craneal que permitirá al niño/a mejorar su estado neuropsicológico-conductual ayudando desde la homeostasis al conjunto del tratamiento a ayudar a frenar y mejorar estos síntomas.

Desde la Homotoxicología se tratarán los procesos retóxicos con, nosodes, isoterapias, isopatías etc con la finalidad de establecer el equilibrio perdido.

Todas las especialidades terapéuticas biológicas tendrán un denominador común. Hacer que el organismo responda ante su enfermedad.

Dr. Ismael Fuentes Cortés
Homeópata, Osteópata, Neuropsicólogo, Neurologopeda y Pedagogo
www.cedesna.com

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