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René Caisse trabajaba como enfermera en el hospital Hermanas de la Providencia, en el norte de Ontario (Canadá), en 1920. Un día, mientras bañaba a una paciente anciana, reparó en un tejido anómalo que tenía en una mama. Al preguntarle por él, la anciana le explicó cómo treinta años atrás le habían diagnosticado un cáncer de mama avanzado. Sin resignarse a la situación, la mujer visitó a un viejo indio de la tribu Ojibwa, que le aseguró que podría curarla si tomaba una vez al día una infusión de varias plantas que crecían por la zona. Así lo hizo. Y aquella mujer a la que la medicina no ofreció demasiadas expectativas acababa de cumplir 80 años. 

 René anotó la fórmula de hierbas que la anciana había utilizado. 

Unos meses después, a una tía suya le diagnosticaron un cáncer de estómago con metástasis en el hígado, con una esperanza de vida de seis meses. Al no existir ya solución médica alguna, René elaboró el cóctel herbal y se lo administró, bajo la supervisión y aprobación del doctor que la trataba. La tía de René vivió 21 años más después de haber sido desahuciada. 

 

René llamó al remedio ESSIAC (su apellido, Caisse, al revés) y comenzó a recomendarlo con extraordinario éxito a enfermos de cáncer por los que ya nada se podía hacer. Murió en 1978, después de haber visto cómo se curaban cientos de personas. 

 

Si ahora mismo se está cuestionando los resultados del ESSIAC dudando de su rigor científico, sepa que entre 1928 y 1930 eminentes investigadores como el Dr. W.C. Arnold, el Dr. Norich y el Dr. Lockhead realizaron experimentos con ratones en el Christie Street Hospital de Toronto. El resultado de los mismos confirmó con rotundidad que a los nueve días de tomar ESSIAC, el cáncer dejaba de invadir los tejidos.  

La de René Caisse es una historia de amor, al prójimo y a la vida. Pero también la constatación de que ya hace mucho tiempo se utilizaban remedios naturales en la medicina con resultados muy positivos. 

Gracias a su labor, desde 1982 el ESSIAC ha sido prescrito como remedio contra el cáncer dentro del Sistema Nacional de Salud de Canadá. 

Pero… ¿y en España? ¿podría el ESSIAC ser recetado por su médico de cabecera? 

La respuesta es un rotundo NO. Desafortunadamente, las terapias naturales, parte de la medicina tradicional y complementaria, no están incluidas en las prestaciones de la Seguridad Social.

El porqué de esta realidad es difícil de explicar a la vista de las siguientes consideraciones:

La Organización Mundial de la Salud (OMS) en su “Estrategia sobre medicina tradicional 2014-2023” manifiesta la necesidad de que la medicina convencional y las medicinas complementarias convivan en los sistemas públicos de salud. 

Los remedios y terapias naturales no son excluyentes respecto a la medicina convencional, sino que en muchos casos los complementan, mejorando los resultados o paliando sus efectos secundarios.

La mayoría de los países de nuestro entorno ya incorporaron hace tiempo prácticas de medicina tradicional y complementaria a sus respectivos sistemas nacionales de salud, fruto de una tradición sanitaria y educativa más avanzada que la nuestra.

Consideraciones que invitan a la reflexión, pero que, a día de hoy, no son tenidas en cuenta por las autoridades sanitarias de nuestro país. 

 

La salud es un derecho

 

La Constitución Española establece el derecho de todos los ciudadanos a la protección efectiva de la salud y a una asistencia sanitaria equitativa, eficiente y de la mayor calidad posible.  

Y ese derecho se ve refrendado por nuestra realidad sanitaria: tenemos uno de los mejores sistemas de salud pública del mundo. 

Así lo confirman los pacientes que son atendidos y tratados en nuestra sanidad pública: el 86,3 % de los usuarios de Atención Primaria considera Buena o Muy Buena la asistencia recibida, el 82,2 % lo hace respecto a la Atención Especializada y el 88,3% también valora así la Atención Hospitalaria. 

Pero la satisfacción del trabajo bien hecho se convierte a veces en una venda sobre los ojos que nos impide superarnos y ver más allá. 

Atiborrarse sistemáticamente de medicamentos, cuando existen alternativas naturales e inocuas ¡no tiene ningún sentido! 

 

Cuidados naturales

 

Cada vez hay más personas en nuestro país que demandan soluciones naturales, complementarias y alternativas a la medicina convencional. 

Así lo demuestra el hecho de que el 23,6% de la población ha recibido alguna vez terapias naturales, el 13% las ha utilizado en el último año y el 95,4% asegura que conoce alguna de ellas. 

Pero no sólo los pacientes reclaman estas terapias, sino que quienes están más cerca de ellos, los enfermeros, cada vez vuelven más sus ojos a este tipo de cuidados complementarios. Así, 1 de cada 10 enfermeros en España emplea en su ejercicio profesional estas terapias naturales en el cuidado que prestan a sus pacientes.

A veces los datos son fríos. Pero en este caso demuestran la realidad de una sociedad que exige a sus dirigentes y autoridades sanitarias implementar un sistema de salud público, ya de por sí bueno, pero que puede y debe ser mejor. La incorporación de la medicina tradicional y complementaria sin duda contribuirá a ampliar la visión de pacientes y sanitarios, y a hacer de la nuestra una sanidad pública más saludable, completa y natural. 

¿Quiere decir eso que renunciemos a la medicina convencional? En absoluto. En palabras de la Directora General del OMS, la doctora Margaret Chan, “No tiene por qué haber conflicto entre la medicina tradicional y la medicina occidental. En el marco de la atención primaria, ambas pueden combinarse de forma armoniosa y beneficiosa, en un sistema que aproveche lo mejor de cada una y compense también sus deficiencias”.

 

Por eso, la OMS insta a los Estados Miembros a que: 

 

Aprovechen la contribución de las terapias naturales y complementarias a la salud y el bienestar de las personas.

Promuevan su utilización segura y eficaz a través de la reglamentación y la investigación.

 

La integren en los sistemas nacionales de salud.

Si España es un Estado Miembro de la OMS, ¿por qué no seguimos sus recomendaciones? ¿por qué hacemos oídos sordos a una medicina que se practica en casi todos los países del mundo y cuya demanda va en aumento por parte de los ciudadanos? 

Por eso le invito a firmar la petición que vamos a presentar al Gobierno y a las Comunidades Autónomas. Para que, sin más tardar, se pongan en marcha las acciones necesarias para que se incorporen las terapias y productos de la medicina tradicional y complementaria dentro de la cartera de servicios y prestaciones a los ciudadanos por parte de la Seguridad Social. 

 

Avaladas por investigaciones científicas independientes

 

Rigurosas investigaciones científicas avalan y contrastan la eficacia de las terapias naturales, como es el caso de la Cochrane Collaboration, una red mundial independiente de investigadores, profesionales médicos, pacientes y cuidadores, que en los últimos 20 años se ha dedicado a reunir y sintetizar todas las evidencias existentes sobre medicamentos y tratamientos para la salud.

 

Esta institución ha dejado clara la eficacia de tratamientos como: 

 

El hongo reishi, eficaz para los tratamientos de cáncer. El reishi (Ganoderma lucidum) tiene beneficios para el sistema inmunitario, y ayuda a los pacientes que están siguiendo un tratamiento contra el cáncer, especialmente si éste es de larga duración, ya que permitiría aumentar la resistencia y respuesta inmunitaria, sin efectos secundarios o riesgos de toxicidad. 

El astrágalo y el cordyceps, para tratar las enfermedades renales crónicas. El astrágalo (también llamado tragacanto), es una planta beneficiosa para acompañar a la diálisis (tratamientos convencionales de las enfermedades renales crónicas), ya que contribuye a reducir la excesiva cantidad de proteínas en la orina (proteinuria) al tiempo que aumenta la albúmina sérica, proteína necesaria para evitar la inflamación y enfermedades graves del hígado y el riñón. 

A su vez, algunos estudios han confirmado que compaginar el tratamiento médico tradicional con una preparación a base del hongo Cordyceps sinensis permitiría disminuir la creatinina sérica (señal de problemas en el riñón), además de reducir la proteinuria y aliviar posibles complicaciones derivadas de la enfermedad, como es el aumento de la hemoglobina y de la albúmina sérica. 

La dieta cetogénica ayuda en el tratamiento de la epilepsia. La dieta cetogénica (rica en grasas y baja en carbohidratos) permitiría reducir la frecuencia de las crisis y ataques epilépticos. De los 427 niños y jóvenes con epilepia tratados con dieta cetogénica, se observó una significativa reducción de las crisis en un 85%, de los cuales el 55% quedó completamente libre de crisis epilépticas tras tres meses de seguimiento.

 

La cetogénica sería una dieta especialmente interesante para las personas que tienen un tipo de epilepsia para la que no basta el tratamiento médico o que no son aptas para que se les realice una intervención quirúrgica. 

La rosa de damasco y otras plantas, para combatir la dismenorrea. Durante las menstruaciones dolorosas (dismenorrea) se producen calambres debido a la contracción del útero, que suelen tratarse con fármacos antiinflamatorios no esteroides (AINE) o píldoras anticonceptivas. Sin embargo, plantas como la rosa de damasco, la camomila o el eneldo han demostrado ser igual de eficaces que estos tratamientos.

 

El tong-xin-luo, eficaz para la cardiopatía coronaria. La cardiopatía coronaria es la causa principal de mortalidad a nivel global. El cateterismo cardiaco para practicar angioplastia y colocación de muelles intrecoronarios (stents), se considera el tratamiento estándar de la cardiopatía coronaria para mejorar sus síntomas. 

Sin embargo, el inconveniente principal de esta intervención es la necesidad de repetir el procedimiento debido a la recurrencia del estrechamiento de los vasos sanguíneos del corazón. Estudios previos han indicado que la cápsula de Tong-xin-luo, un producto a base de hierbas medicinales chinas, podría ser eficaz para prevenir la recurrencia del estrechamiento de un vaso sanguíneo después de la ICP. 

 

El yoga, contra la epilepsia. El estrés es considerado como un importante factor precipitante de las convulsiones en los casos de epilepsia. El yoga induce a la relajación y la reducción del estrés, reportándose su efecto sobre la electroencefalografía y el sistema nervioso autónomo. En un estudio, casi la mitad de los pacientes que practicaron sahaja yoga tuvieron una reducción mayor al 50% en la frecuencia de las crisis epilépticas. El yoga cuenta también a su favor con su naturaleza no farmacológica, los mínimos efectos secundarios y su aceptación internacional. 

Y así podíamos continuar con miles de productos y practicas naturales, cuya eficacia ha sido demostrada científicamente contra infinidad de patologías. 

¿Sabía que la coherencia cardiaca, una técnica de respiración simple, combate eficazmente los síntomas de la fibromialgia? 

¿O que el cardo mariano (Sylibum marianum) protege el hígado de aquellos pacientes que reciben fármacos antidiabéticos para controlar su diabetes? 

También debe saber que el Qi Gong es una gimnasia milenaria que ayuda a vencer al cáncer, y que existen aceites esenciales de aromaterapia que aumentan la calidad de vida de los pacientes hospitalarios. 

 

La medicina tradicional y complementaria es un activo para la salud y el bienestar. Y nos ofrece remedios y soluciones que usted tiene derecho a disfrutar y que deberían poder ser prescritos por su médico de cabecera y estar cubiertos por la Seguridad Social. 

Podemos seguir ignorándolos, con lo que su salud no gana nada. Y por el contrario, es la industria farmacéutica la que obtiene ingresos millonarios, ya que la imposición a los pacientes de la medicina convencional convierte a los fabricantes de fármacos en los grandes beneficiados y les blinda ante la posible llegada al mercado de productos y terapias naturales. 

Está claro que nuestro sistema público de salud da la espalda a la medicina tradicional y complementaria. Pero la situación es aún más preocupante si analizamos lo que ocurre en los países de nuestro entorno. 

 

¿Por qué en España esto no ocurre?

 

En Francia, nuestro país vecino, hace muchos años que terapias naturales como el yoga, osteopatía o la acupuntura están incluidas en las prestaciones de su sistema público sanitario. 

Que la sanidad pública francesa haya hecho un hueco a las terapias naturales dentro de su sistema sanitario no es algo aislado y extraño. Lo realmente raro es lo que ocurre en España. Y si no, basta mirar alrededor: 

 

  • ¿Por qué en Inglaterra, su sistema nacional de salud gasta 130 millones de libras al año en terapias naturales como Reiki, acupuntura o fitoterapia… y nuestra Seguridad Social no?
  • ¿Por qué en Italia los terapeutas de salud natural están equiparados a los ATS y profesionales de enfermería… y en España no?
  • ¿Por qué en Portugal existen leyes específicas de reconocimiento de las terapias no convencionales… y nosotros no las tenemos?
  • ¿Por qué en Alemania se financian programas de investigación para promover el conocimiento de las terapias naturales… y en nuestro país no? 
  • ¿Por qué en Bélgica se reembolsa a la población parte de los gastos en terapias naturales como la acupuntura… y en España no?
  • ¿Por qué Suiza ha aprobado en referéndum la reforma que obliga a su sistema de salud a costear tratamientos que utilicen medicina antropofósica, fitoterapia o medicina tradicional china, entre otras… y nuestro país sigue al margen?

 

Preguntas que, inexplicablemente, tienen como respuesta la desidia, el desconocimiento y la sumisión a la industria farmacéutica de las autoridades sanitarias españolas. 

Nuestro país, como todo Estado Miembro de la OMS, tiene la obligación crucial de prevenir, velar y proteger la salud de sus habitantes. 

Y si las autoridades sanitarias subestiman e ignoran la eficacia y los beneficios que la medicina tradicional y complementaria tendría dentro de nuestro sistema de salud, todos pagamos su irresponsabilidad. 

 

Usted tiene el derecho y el deber de hacerles recapacitar. 

 

Ahora es el momento de aunar fuerzas para conseguir de una vez por todas que las terapias naturales se incorporen definitivamente a la Seguridad Social. Firme esta petición y no desaproveche esta oportunidad de conseguir una sanidad pública más completa, saludable y natural. 

Le pido su firma para que entre todos consigamos que se haga caso al mandato de la OMS, a la experiencia recogida por los países de nuestro entorno y a la de tantos pacientes y profesionales que ya se están beneficiando de la riqueza de las medicinas tradicionales y complementarias. 

 

Esperamos que usted no tenga que permanecer ingresado en un hospital. O ser tratado de una dolencia grave. O someterse a una operación quirúrgica seria. Pero estamos convencidos de que, si llega el caso, se sentirá más seguro si además de las bondades de la sanidad pública actual, pudiera tener derecho a todas las opciones para ser tratado. 

Y con la incorporación de la medicina tradicional y complementaria a nuestro sistema de salud público podría beneficiarse de:

Los productos, que incluyen hierbas, material y preparaciones herbarias que contienen como principios activos partes de plantas u otros materiales vegetales.

Las prácticas, que incluyen tratamientos de salud basados en procedimientos, tales como la acupuntura, la aromaterapia, la fitoterapia etc, y terapias manuales como el tacto terapéutico, la reflexología podal, el Qi Gong, Tai chi, yoga, y terapias físicas y mentales, como la relajación o las Flores de Bach, entre otras. Todas ellas contrastadas científicamente en base a la evidencia. 

 

Los profesionales que prestan servicios de medicina tradicional, complementaria y alternativa a sus pacientes.

 

Desde la firme convicción de que las terapias naturales y complementarias mejoran la calidad de vida de las personas, podemos garantizarle que en el caso de necesitar asistencia sanitaria, con la incorporación de la medicina tradicional y complementaria a nuestra sanidad pública todos salimos ganando. 

 

Porque la salud es un bien común, defenderlo es cosa de todos. 

 

No somos los únicos que abogamos por la incorporación de las terapias complementarias en la sanidad pública. Muchos profesionales médicos, de enfermería, terapeutas, pacientes y miles y miles de ciudadanos lo reclaman también. 

Es evidente que la medicina tradicional y complementaria sí debería estar incluida en nuestro sistema público de salud. Porque:

Es una forma de cuidar, y como tal, debe estar al alcance de todos.

La salud basada en soluciones naturales y alternativas no está reñida con la medicina convencional.

En algunos casos la medicina natural supera los resultados de los medicamentos convencionales.

Las terapias naturales y complementarias son también objeto de investigaciones científicas exhaustivas.

 

La OMS aboga por la convivencia de ambas medicinas en los sistemas públicos de salud.

 

Ciudadanos de muchos países de nuestro entorno ya disfrutan de las inagotables propiedades saludables que ofrecen los productos y practicas de la medicina tradicional y complementaria.

 

Su salud tiene derecho a una visión más amplia. 

 

Está en su mano conseguir que las terapias y prácticas de la medicina tradicional y complementaria estén incluidas en el sistema de salud público junto a la medicina convencional, está en su mano. 

Cuantos más seamos, más alta será nuestra voz. Y más clara llegará a los burócratas, a las autoridades sanitarias y al Gobierno. A todos aquellos que tienen en sus manos la posibilidad de que nuestra salud tenga a su alcance soluciones más eficaces, inocuas y naturales. Necesitamos miles y miles de firmas para que esa voz sea escuchada. Y esa cifra comienza con la suya. 

Se encuentra usted ante una oportunidad única para poder acabar con este agravio comparativo y contribuir a mejorar la salud de nuestro sistema público sanitario. La salud de su familia, su salud. 

Por una sanidad pública más completa, saludable y natural. 

 

Puede contribuir con su participación rellenando este formulario.

 

 

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