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Cuando una persona se siente con problemas digestivos,  éste acude al especialista para que trate los problemas relacionados con dicho sistema. Pero cuando la patología está desencadenada por ciertos procesos mecánicos, los tratamientos fallan, ya que no se está tratando su etiología.

Nuestro diafragma es capaz de desarrollar un cuadro patológico a medio o largo plazo de magnitud inesperada. Decía Still, fundador de la Osteopatía, que sin un buen funcionamiento del diafragma el paciente generará a corto plazo disfunciones a nivel de los órganos subyacentes y suprayacentes y a medio o largo plazo alteraciones de carácter severo que en muchas ocasiones serán irreversibles. Son muy importantes las funciones que tiene el diafragma, por eso debemos de prestarle mucho interés y dedicarle un estudio profundo y concienzudo de sus patologías y disfunciones así como las enfermedades que desencadenan estas alteraciones tanto a nivel viscerosomático como somatovisceral.  Prestar solamente atención a los síntomas que nos proporciona una patología determinada es caer en la monotonía terapéutica y con ella no llegar más allá de lo que verdaderamente está pasando en ese sujeto enfermo.

Comenzaré diciendo la relación existente entre los cuerpos vertebrales de C3-C4-C5. Estos cuerpos vertebrales se hallan en lugares distantes de los que podríamos pensar que no tienen nada que ver con los procesos digestivos, pero no es del todo correcto y por eso lo explicaremos más adelante.

Estas unidades motoras en caso de lesión osteopática arrastran hacia una lesión funcional del nervio frénico, propiciando a través de éste una alteración que inicialmente será transitoria, sobre el músculo diafragma, que a medio o largo plazo pasará a un estadio más crónico produciéndose una falta de movilidad importante y generando procesos a nivel de las hojas de deslizamiento, vísceras, órganos estructuras adyacentes etc… estableciéndose un cuadro patológico que irá acompañado no sólo de la lesión diafragmática sino que ira acompañada de patologías en los órganos contiguos como son el hígado con su congestión, el estómago con sus procesos digestivos alterados, el riñón se verá afectado por la ptosis hepática y así un largo etcétera que se irá instaurando en el organismo del paciente.

Todo esto no tiene su interés si no explico la fisiología y anatomía de las partes que estoy abordando.

Músculo diafragma

Debemos tratar antes de todo el músculo diafragma ya que es la estructura encargada de dividirnos la cavidad torácica de la abdominal.

Se une a la parte inferior de la pared torácica. Es un músculo plano o ancho. Es inervado por el nervio frénico. Es el músculo inspirador más importante (como apunte fisiológico, podemos decir que el tetanus provoca la muerte por la contracción tetánica (permanente) de este músculo, entre otros, provocando un fallo respiratorio y la muerte por ahogamiento).

Hay una zona del pericardio unida al diafragma y cuando este se mueve, también se mueve el corazón. El diafragma también se une a las pleuras de los pulmones y cuando el diafragma se mueve, también lo hacen los pulmones. El diafragma, por la parte inferior se une al peritoneo.

Hay zonas débiles en el diafragma en que no hay fibras, tan sólo el peritoneo y el pericardio/pleura. Son lugares donde se pueden producir hernias. Estas zonas débiles son:

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1.- Trígono lumbocostal o de Bochdaleck: es un espacio triangular que se encuentra en los extremos laterales posteriores del diafragma. Es un espacio donde contactan la pleura y el peritoneo. No pasa ninguna estructura a través suyo. Hay uno en cada lado.

2.- Trígono esternocostal o de Larrey: espacio triangular situado al lado del esternum. A través suyo pasan los vasos torácicos internos o mamarios internos

El diafragma se origina en tres porciones óseas:

1.- Porción lumbar:

  • a) Pilar medial derecho (de L1-L4)
  • b) Pilar medial izquierdo (de L1-L3)
  • c) Pilar lateral: ligamento arqueado medial (desde el cuerpo de L1 a la apófisis transversa de L1) [arco del Psoas Mayor] | ligamento arqueado lateral (desde la apófisis transversa de L1 a la punta de la costilla 12) [Arco del cuadrado lumbar] | ligamento arqueado medio (une los dos pilares anteriores).

2.- Porción costal: de la costilla 12 hasta la costilla 7

3.- Porción esternal: apófisis xifoides del esternum.

El diafragma tiene más orificios por donde pasan elementos para comunicar las dos cavidades (torácica y abdominal), pero no hay una real comunicación entre tórax y abdomen ya que los orificios están tapados por los elementos que los cruzan y por tejido conjuntivo. Estos orificios son:

  • a) Centro frénico o tendinoso: es la aponeurosis de inserción del diafragma. A través suyo pasa la vena cava inferior y el nervio frénico derecho, tiene un hiato no contráctil.
  • b) Hiato aórtico: formado por el ligamento arqueado medio (une a los dos pilares mediales) y la columna vertebral. A través suyo pasan la arteria aorta y el conducto torácico linfático.
  • c) Hiato esofágico: se encuentra en medio de las fibras musculares del pilar medial. Es un hiato con capacidad contráctil. A través suyo cruzan el esófago y los nervios vagos o pneumogástricos.

Entre las fibras del pilar medial pasan: nervios esplácnicos mayores y menores, vena ácigos y vena hemiácigos.

Entre el pilar medial y el lateral pasa el tronco simpático del abdomen.

Además de la inspiración, el diafragma interviene en los actos de expulsión: defecar, toser, parir, vomitar, soplar, silbar, reír, estornudar y hablar.

Por lo tanto estamos hablando de un  músculo extremadamente importante, sin su movimiento estamos perdidos. Por eso hay que tener especial cuidado en las estructuras que lo envuelven, su origen, su inserción. A nivel de su origen podemos encontrar distintas alteraciones de carácter mecánico que pueden incidir directamente con su disfunción, la más habitual es la lordosis diafragmática, compuesta por la lesión de dos de las vértebras dorsales D11 y D12, cuando estas dos vértebras se alteran pueden incidir directamente con el mal funcionamiento del diafragma y / o viceversa. Pero vamos a seguir con más anatomofisiología para seguir comprendiendo todo esto.

El nervio frénico:

Se origina en gran parte del IV nervio cervical, pero toma fibras también del III y del V. El nervio frénico, siguiendo un curso casi rectilíneo, pasa del cuello al tórax para alcanzar el diafragma. En el cuello desciende sobre la cara anterior del músculo escaleno anterior, para cruzarse luego al borde interno. Es, por lo tanto, lateral al fascículo vasculonervioso del cuello y al tronco del simpático, mientras que la arteria escapular transversa (rama de la arteria subclavia) lo cruza por delante, en la vecindad de la clavícula.

La porción cervical del nervio frénico está situada profundamente al músculo esternocleidomastoideo. En el tórax, las relaciones del nervio frénico derecho e izquierdo son bastante diferentes: a la derecha, a la altura superior del tórax, está situado entre la vena y la arteria subclavia derecha, lateralmente al nervio vago y a la cadena del ortosimpático; por lo tanto, está en relación con la superficie lateral de la vena anónima derecha y con la vena cava superior.

Luego pasa a la parte anterior al pendiculopulmonar y desciende verticalmente entre la superficie derecha del pericardio en la pleura mediastínica; llega, por lo tanto al diafragma a la altura del borde lateral del orificio para el paso de la vena cava inferior. A la izquierda, al principio, está situado entre la vena y la arteria subclavia; luego sigue lateralmente a la arteria, pasando por detrás al tronco venoso homónimo de izquierda. Por lo tanto, desciende por delante del arco aórtico, un poco más avanzado que el nervio vago, y se adosa sobre la cara interna del pericardio, transcurriendo entre éste y la pleura mediastínica del lado izquierdo, contorneando el margen izquierdo del corazón y alcanzando el diafragma en la cercanía de la punta del corazón.

Es un nervio esencialmente motor, con lo que cualquier alteración que produzca una interferencia del mismo pasará a producir efectos negativos de su funcionamiento. El nervio frénico contiene algunas fibras sensitivas y fibras del ortosimpático. Da ramas colaterales de naturaleza sensitiva para la cúpula pleural, la pleura y el pericardio. Las ramas terminales son supradiafragmáticas para la pleura, diafragmáticas para el diafragma y subdiafragmáticas para el peritoneo subdiafragmático, serosa y ligamentos del hígado, las suprarrenales y el plexo solar.

Después de haber explicado las relaciones de las distintas estructuras entre nervio frénico y diafragma, hay que mencionar las relaciones físicas que tiene con el sistema cardiovascular, con los pulmones y con el hígado o bazo. Todos estos órganos están desfavorecidos por el mal funcionamiento del diafragma, hasta tal punto de que pueden llegar a enfermar. Su función de bombeo al que está acostumbrado el hígado sufrirá unas consecuencias que en principio serán de carácter funcional, generándose congestiones que afectarán físicamente a las estructuras de sostén como son los ligamentos falciforme y triangulares,  izquierdo y derecho. Una vez el hígado se congestiona, éste pesa más y los ligamentos sufren las consecuencias de ptosis hepática, generando entonces consecuencias hepato-fisiológicas en los órganos conlindantes inmediatamente inferiores, como son: el riñón derecho, la zona de la primera porción del duodeno y ángulo hepático, formándose distintas disfunciones asociadas a la ptosis hepática.

Cabe destacar las alteraciones que se producen a nivel pulmonar por la contracción del diafragma, que incluso llegan a invalidar al paciente por que no son capaces de hacer una respiración normal, sino más bien entrecortada y poco profunda, sin capacidad de proyección o fuerza en la misma. Son pacientes que no pueden realizar tareas en las que soliciten algo más de aporte de oxígeno, ya que la capacidad pulmonar se ha reducido considerablemente. Se  aprecian en los mismos deformaciones que suelen ser de carácter funcional a nivel de las estructuras costales y vertebrales, produciendo adaptaciones a causa del dolor e incapacidad para poder hacer tareas. Como existe falta de movilidad que puede ser unilateral o bilateral en dependencia de la lesión, ésta originará serios problemas de deslizamiento miofascial tanto a nivel inferior como superior, estableciendo situaciones de falta de movilidad y por lo tanto de deslizamiento fisiológico por las frecuentes adherencias a la que sería sometido todo el sistema costo-vertebral.

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La relación tan directa a la que se ve sometido el estómago, por la proximidad del diafragma hace que se vuelva vulnerable a las situaciones de estrés neurálgico y mecánico que sufre el mismo, generándose dispepsias y otros síntomas asociados de carácter digestivo. El esfínter del cardias es susceptible a las presiones que puede generar el diafragma sobre el hiato del mismo, produciéndose alteraciones de reflujo por no haber un cierre adecuado de la válvula.

Abordemos ahora las etiologías  más importantes que suelen rodear al diafragma con inclusión o no del nervio frénico. Sólo las terapias manuales como la Osteopatía, son capaces de llegar a la etiología de este proceso patológico. A partir de una lesión osteopática de los segmentos C3 a C5 se puede provocar una alteración en el diafragma y este emprender un mal funcionamiento, produciéndose procesos patológicos asociados a la alteración frénica con respecto al diafragma. Siguiendo con el diafragma, destacaré que el producto de la contracción que antes he mencionado es la alteración del pilar de inserción muscular al que está sometido el diafragma, estos van a provocar una alteración viscerosomática por la inserción que tiene desde L1 a L4 y las costillas 12 a 7, produciendo lumbalgias o dorsalgias a las que se asocian irradiaciones neurálgicas en miembros inferiores o segmentos costales y espinales. Pero las causas que son desconocidas por muchos especialistas que tienen que ver con las alteraciones del diafragma,  son las de tipo respiratorio y gastroduodenal, son patologías que escapan a la medicina tradicional por no entender la lesión osteopática como una alteración que repercute en grado ínfimo sobre las estructuras antes mencionadas a través de las alteraciones de los segmentos cervicales C3-C4 y C4-C5. Este conjunto vertebral tiene una asociación directa con las alteraciones diafragmáticas y estas con las anteriormente mencionadas, siendo estructuras que se alteran a causa de la disfunción diafragmática.

Así pues, todas las alteraciones descritas más otras que no he mencionado que sin lugar a dudas tienen  su importancia; hablo de las alteraciones emocionales que en si mismas juegan un papel determinante en la patología de este músculo. Todas ellas encierran una situación que en principio puede ser de alarma, pero que a medio o largo plazo se consolida como un cuadro patológico,  llegando a producirse severos procesos crónicos,  orgánicos y humanos. Es importante hacer un estudio de la biomecánica del sujeto para esclarecer la posible situación patológica que está atravesando este,  y en tal caso establecer un tratamiento,  previo diagnóstico osteopático para eliminar en la medida de lo posible las disfunciones que se hayan producido, sin olvidar que sólo se eliminará la patología determinada si se llega a la causa y se elimina esta.

Ismael Fuentes

Osteópata y Homeópata

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El síndrome del túnel carpiano (STC), o neuropatía compresiva del nervio mediano a la altura del carpo, es la mononeuropatía más frecuente en la práctica clínica. Tiene una prevalencia estimada de 125 casos por cada 100.000 personas, aunque existen estudios que apuntan a una prevalencia de hasta el 1% de la población. Los signos y síntomas clínicos son parestesia de la mano, dolor de la extremidad superior, signo de Tinel a la percusión sobre el nervio mediano en la muñeca, signo de Phalen, pérdida sensorial en la distribución del nervio mediano y debilidad y atrofia tenar. Muchas de estas manifestaciones clínicas no son exclusivas del STC y, con frecuencia, la correcta distinción entre las distintas causas de los signos y síntomas de la extremidad superior tiene importantes implicaciones terapéuticas.

Las pruebas diagnósticas que tenemos en Osteopatía nos dan información precisa de las alteraciones localizadas o referidas que están implicadas en el STC. Es importante precisar cada una de las pruebas y adaptarlas al contexto diagnóstico para determinar la causa de la patología.

La electrodiagnosis, que incluye estudios de conducción del nervio motor y sensorial, y estudios de aguja electromiográfica (EMG), desempeña un diagnóstico importante dentro de la medicina tradicional con los pacientes con posible STC, la Osteopatía no considera a esta prueba una prueba definitiva. Muchos de los pacientes diagnosticados como positivos por medio de  esta técnica posteriormente han sido tratados por un Osteópata a través de movilizaciones osteopáticas cervicales y han sido liberados del STC, lo cual quiere decir que sí que había una radiculopatía y que ésta era la causante de la alteración, pero con la particularidad de que ésta,  tenía su origen en la columna vertebral cervical y no como generalmente se piensa, sólo a raíz de la compresión de la conducciónnerviosa de la muñeca.

Un reconocimiento clínico osteopático y neuropático a través de las pruebas fisiológicas que debe conocer cualquier Osteópata puede contribuir a identificar estados patológicos  que imitan el STC, como radiculopatía cervical, plexopatía braquial, neuropatía proximal del nervio mediano u otras mononeuropatías de la extremidad superior o neuropatía periférica.

Si la pruebas y baterías efectuadas son negativas, es posible que los síntomas del paciente no se deban a una neuropatía sino a otras causas, como artritis o tendinitis. En tales casos los tratamientos de recuperación funcional deberían enfocarse en concepto de su base patológica.

A pesar del indudable valor de los estudios de conducción del nervio y EMG en la evaluación de pacientes con posible STC, estas pruebas pueden estar infrautilizadas en la práctica clínica. Dado que el STC se ha convertido en un problema importante de salud pública debido a la frecuencia de su aparición en el entorno laboral y a la posibilidad de derivar en lesión por esfuerzo repetitivo, su diagnóstico y tratamiento han atraído la atención de muchos organismos y de las administraciones públicas.

La medicina tradicional tiene una forma de eliminar la sintomatología muy peculiar, ésta consiste en la liberación del ligamento transverso del carpo con anestesia local sin necesidad de torniquete (bupivacaína 0,5% sin adrenalina) y coagulación bipolar. La anestesia local se inyecta dentro del túnel carpiano y en el tejido subcutáneo de proximal a distal, para hacer más cómoda la

infiltración a partir de ahí se interviene quirúrgicamente. Posteriromente a la intervención el tejido cicatrizal que se generará contribuirá a que al cabo de un tiempo no mayor de dos años la mayoría de estos pacientes intervenidos vuelvan a tener el mismo o mayor problema del que había, porque sigue estando la causa que produjo el problema más el tejido cicatrizal de la intervención quirúrgica a la que sue sometido el paciente.

La complicación por dolor persistente a largo plazo puede aparecer por cualquiera de las causas siguientes: cicatrización cutánea hipertrófica, cicatrización intra y perineural, adherencia del nervio a la piel, del nervio al tejido subcutáneo, adherencias entre tendones flexores y el nervio mediano, dolor de pilar en las eminencias tenar e hipotenar y distrofia simpática refleja. Las cicatrices hipertróficas suelen ser el resultado de una incisión que atraviesa la línea de flexión en ángulo recto. Si se produce una cicatriz hipertrófica dolorosa pese a todos los intentos de evitarla, es preciso revisarla. La cicatrización intra y perineural produce a veces disestesia, dolor e

hipersensibilidad. Es importante una hemostasia adecuada para evitar la cicatrización perineural. Si se desarrollara cicatrización intra y perineural a pesar de los esfuerzos del cirujano por evitarla, la hipersensibilidad y la disestesia remiten al cubrir el nervio con una matriz dural de colágeno. La posición superficial del nervio mediano y la adherencia del nervio a la piel suelen ser consecuencia de una incisión inadecuada directamente sobre el nervio, en vez de hacia el cúbito.

La propuesta de la Osteopatía o terapia biológica es encontrar la etiología de la patología, siguiendo un orden de tratamiento y posterior recuperación. Las diferentes vertientes etiopatogénicas pueden tener distintos frentes de abordaje terapéutico, en tal caso pueden haber afecciones en la misma articulación del carpo, éstas pueden nacer en el codo,  siendo esta la articulación vecina más importante, pueden llegar desde el hombro y por supuesto desde la zona cervical. Este ultimo eslabón es el que no considera la medicina tradicional como uno de los mayores desencadenantes y productores de patologías del miembro superior, siendo para el Osteópata una zona importante en la que desarrollar su perspicacia diagnóstica y terapéutica.

Los medicamentos homeopáticos que se suelen prescribir están relacionados con el dolor, tendones e intervención quirúrgica: ruta graveolens, ledum palustre, calcárea fluorica, rhus toxicodendron, árnica montana etc… Todos o  algunos de ellos contribuyen a que la terapia rehabilitadora sea más contundente, por otro lado el manejo de la ventosa así como la aparatología imprescindible para recuperar el tejido hacen que la misma sea precisa y adecuada.

 

Ismael Fuentes

Osteópata y Homeópata

Clinica Cedesna

Bibliografía:

  • Kluge W, Simpson RG, Nicol AC. Late complications after open carpal tunnel decompression. J Hand Surg (Br) 1996
  • Jacobsen MB, Rahme H. A prospective, randomized study with an independent observer comparing open carpal tunnel release with endoscopic carpal tunnel release. J Hand Surg (Br) 1996
  • Jugovac I, Burgic N, Micovic V, Raloiovic L, Stanic MF. Carpal tunnel release by limited incision vs. traditional open technique; andomized controlled trial. Croat Med J 2002
  • Aznar-Laín G, Ailouti-Caballero N, Espadaler-Gamissans JM, García-Algar O, García-De Frutos A, Vall-Combelles O. Síndrome del túnel carpiano idiopático bilateral en unniño menor de 10 años. Rev Neurol 2008
  • Rotman MB, Donovan JP. Practical anatomy of the carpal tunnel. Hand Clin 2002
  • Bradley MP, Hayes EP, Weiss AP, Akeimam A. Prospective study of outcomes following mini open carpal tunnel release. Hand Surg 2003

Los niños, con un promedio de seis meses de edad, que presentan plagiocefalia posicional (síndrome de cabeza plana) obtienen menores puntuaciones en las pruebas que evalúan el desarrollo cognitivo y motor que los controles. El estudio se ha publicado en la revista Pediatrics.

Desde la Osteopatía se puede abordar esta patología sin necesidad de poner los molestos y traumáticos cascos correctivos.

Los cascos correctivos actúan como lo haría el corset para la escoliosis, en realidad estamos hablando de una escoliosis craneal (plagiocefalia). Aunque el casco lleve al cráneo al sitio adecuado,  existen otras estructuras que no obedecen a las presiones solicitadas por este artilugio: por ejemplo el esfenoides, etmoides y otras estructuras pertenecientes a la cara. Lo cual hace que el tratamiento sea inespecífico y no tenga un valor correctivo adecuado.  Al igual que pasa con las escoliosis del raquis también suele pasar con las craneanas, las alteraciones internas modifican otras estructuras adyacentes generando descompensaciones morfológicas y biomecánicas. Esto, concretamente se debe al enfoque que se le da a este problema, desde la Osteopatía craneal se pueden modificar las estructuras que componen el cráneo teniendo en cuenta que el sistema es una unidad funcional y como tal hay que considerarlo. Siendo imperceptibles las descompensaciones y posteriores patologías que se pueden llevar a cabo por no entenderlo así.

El diagnóstico y tratamiento que se sigue con estos pacientes debe de entenderse desde una perspectiva holística y como contexto general tanto cuantitativamente como cualitativamente. La plagiocefalia puede tener una etiología que va desde la gestación, pasando por el parto y terminando por las posturas que adopta el bebé en la cuna. Podría extenderme con otro tipo de etiologías de otros caracteres como son las emocionales creadas o adquiridas y que no tienen menos importancia que las que hemos comentado anteriormente, este asunto podría ser tenido en cuenta para otro artículo.

Cada una de las causas,  o el conjunto en algunos casos de algunas de ellas deben de ser tratadas, abordando el desencadenante y llevando al cráneo a su estado biomecánico correcto mediante técnicas osteopáticas combinadas de tracción y moldeamiento. Por el contrario de lo que se podría creer, las técnicas que se realizan no tienen efectos secundarios,  ya que sólo se llega a presionar las estructuras de una forma muy sutil.  Les voy a contar una historia que en su día contó el padre de la Osteopatía Craneal.

Manteniendo que la fuerza engendra resistencia, Sutherland era aficionado a contar la historia del viento del Norte y el sol, que hicieron una apuesta sobre quién le quitaría el abrigo a un hombre. El infame viento del Norte hizo su primer intento y, con toda su fuerza, concentró su aliento en el pobre hombre. Pero, cuanto más soplaba, más apretaba el hombre el abrigo sobre su cuerpo. Finalmente, se rindió y llegó el turno al sol. Salió sonriente, paciente y confiado, no prestando especial atención al hombre, sino irradiando suavemente calor a toda la tierra. En unos minutos, el hombre se quitó el abrigo.

Esta historia revela la convicción de Sutherland de que el sistema autonómico es una entidad sensible y voluntariosa, demostración de lo que los Osteópatas llaman “inteligencia innata”. Su principio fundamental: “Permitir la función fisiológica en el interior, para manifestar su potencia infalible, antes que la aplicación de fuerza ciega desde fuera.”

En el estudio que se llevó a cabo,  se examinó el desarrollo cognitivo y motor de 472 niños, con edades comprendidas entre los 4 y 12 meses (media de edad de seis meses), utilizando la Escala Bayley de Desarrollo Infantil III (BSID-III). Estas pruebas permiten observar el desarrollo cognitivo, el del lenguaje y el de las habilidades motoras de los niños. También se obtuvieron imágenes del cráneo y realizaron mediciones de la forma y tamaño de la cabeza de cada bebé usando un sistema de 3-D que permite la proyección de imagen de 360º de la cabeza.

Los bebés que presentaban en la parte posterior de la cabeza algún grado de achatamiento tenían más probabilidad de obtener peores puntuaciones en el BSID-III. Aunque los resultados indican una asociación entre el síndrome de la cabeza plana y un retraso del desarrollo, no existe una relación causal directa.

Así pues,  estamos ante nuevos indicios que hablan de problemas relacionados con  la deformación de la cabeza en el niño. Desde décadas,  los Osteópatas venimos diciendo que las alteraciones osteopáticas craneales inducen a trastornos diversos de carácter cognitivo, comportamental, estructural, morfológico etc…, en nuestras consultas cada día tratamos a muchos niños, jóvenes, adultos que tienen un sinfín de problemas, muchos de ellos etiológicamente  relacionados con problemas mecánicos del cráneo, debido a estas alteraciones que pueden pasar fácilmente desapercibidas en la mayoría de las consultas,  se establecen los denominados cuadros patológicos que a corto, medio o largo plazo se reflejarán en cada uno de los sujetos afectados.

Es importante la visita al Osteópata para determinar la magnitud de la lesión y proceder en consecuencia tras haber realizado un diagnóstico concienzudo de la patología. Posteriormente se establecerá un programa sobre el que girará el tratamiento individualizado a cada paciente con la finalidad de mejorar la movilidad de las partes afectadas, tratando de moldear el cráneo con respecto a la morfología patológica del paciente.

Para más información sobre el movimiento del cráneo les aconsejo que en esta misma web vean “El movimiento del cráneo”.

Estudio realizado:

Departamentos de aPsychiatry y Ciencias del Comportamiento,  cEpidemiology, y  dPediatrics, University of Washington, Seattle, Washington, y  bDepartment de Psiquiatría y Medicina del Comportamiento,  eChildren's Craniofacial Center, y  fCenter para la Salud Infantil,  comportamiento y Desarrollo, Seattle Children's Hospital, Seattle, Washington

Autor:
Ismael Fuentes Cortés
Osteópata y Homeópata
Neuropsicólogo clínico

Logopeda

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Artículos para profesionales de la sanidad.

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