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INTOLERANCIAS ALIMENTICIAS Y HOMEOPATÍA

Los síntomas alérgicos tienen una conotación sintomática clara, esta se produce por una reacción rápida  que a su vez produce una detoxicación del organismo através de las vías fisiológicas de eliminación,  estos síntomas nos hacen entender por un lado, la magnitud del proceso y por otro podemos saber que alimento ha sido el que nos ha perjudicado, de tal forma que en la medida de lo posible establezcamos un tratamiento para dicho proceso.

Pero el caso que quiero exponer en este artículo no trata de la alergia, sino de la intolerancia alimenticia. Ésta se produce por una reacción enzimática a causa de los propios alimentos, de las manifestaciones de estos al ingerir medicamentos, sobre todo antibióticos o cualquier fármaco que produzca cambios importantes en el sistema, también hay que mencionar los cambios enzimáticos que produce el organismo cuando éste se somete a estrés; ansiedad, depresión, carácter irritable o situaciones ambientales tales como; contaminación y exposición a materiales volátiles. Desde todas estas perspectivas se puede generar o desencadenar una intolerancia a los alimentos, pero lo más controvertido de esto es que la misma no se manifiesta en el momento de la ingesta del alimento, sino que puede aparecer a las horas o incluso a los días de haber ingerido este.

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Todos los alimentos conocidos pueden generar intolerancia, pero existen grupos de alimentos más reactivos que otros. El caso de las frutas, frutos secos, lácteos y huevos son alimentos en los que suelen aparecer rangos de intolerancia que aunque pueden variar de grado, son sin lugar a dudas de carácter controvertido por encontrarse en muchos de los pacientes que se someten a este test, pero dentro de este rango de los más reactivos y en primer lugar dentro del ranking de los más positivos se encuentran los aditivos. Hablamos de los conservantes y colorantes. ¿Qué comida preparada o precocinada, o que alimento enlatado o envasado no tiene alguna de estas dos sustancias?. La verdad es que pocas o ninguna se escaparía de no estar asociada a los conservantes o colorantes. En cualquier caso, tanto si son alimentos de primera mano o son alimentos preparados o envasados, no sólo hay que eliminar en el caso de la leche, al vaso de leche de por la mañana, o en el caso del huevo, la tortilla de por la noche, es un poco más complicado pero no imposible de realizar, hay que asegurarse de no tomar nada que contenga estos alimentos o sustancias. Se tienen que dejar de tomar por un periodo de tiempo que oscila entre 1 y 2 meses todos los alimentos en los que se encuentre algún positivo. Hay que tener en cuenta que los alimentos pueden esconderse en otros alimentos, por ejemplo la leche; esta se encuentra en las magdalenas, galletas, pasteles, bollería etc, el azúcar; en todo tipo de bollería, bebidas, refrescos, pasteles, pastas etc…. No teniendo que eliminar sólo el alimento genérico sino todos en los que se encuentre involucrado el mismo.

Desde el punto de vista de la Homeopatía, el tratamiento que se realiza sigue un patrón u orden secuencial y unas pautas que nos permiten saber la etiología por medio de síntomas que el paciente siente en su organismo a partir del tratamiento habitual y por medio de las isoterapias que se le administran al mismo. Estas, consisten en la preparación de un remedio homeopático por cada alimento positivo, independientemente de su grado de intolerancia ya que la escala de las intolerancias es una guía importante que nos indica en qué grado se encuentra el organismo frente al alimento pero no nos informa del porcentaje del problema que está causando la misma. Podríamos pensar que a mayor intolerancia más problema, pero no es del todo cierto, porque un alimento de intolerancia alta puede estar causando una alteración en un órgano menos importante que otro de intolerancia más baja, que sí que está causando problemas importantes en órganos más vitales. Aunque no es un patrón del todo evidente, se deduce que a mayor intolerancia más alteración. De esta forma nos proponemos mediante la reacción homeopática, eliminar cualquier interferencia creada en el organismo por el alimento positivo. Esto sería comparable a un ordenador, cuando has borrado algún programa suelen quedarse residuos que pueden conducir a un mal funcionamiento del mismo, sólo mediante unas manos expertas y con los programas adecuados se puede limpiar esa basura generada por este programa.

PATOLOGÍAS QUE ESTÁN INVOLUCRADAS EN LA ALIMENTACIÓN

Sin duda alguna, “Somos lo que comemos”, pero cuando se trata de las intolerancias, hay que poner remedio, porque suelen estar involucradas en muchas patologías que en la mayoría de las consultas pasan desapercibidas. Como podría apuntar Hahnemann, se encuentran en fase de psora secundaria (digamos que todos tenemos predisposiciones que son los factores genéticos por los que somos marcados cuando nacemos), pero tiene que haber algo en el transcurso de nuestra vida que altere este contexto, en ocasiones pueden ser: los trastornos emocionales, otras veces los ambientales, químicos etc…; y otras los alimentarios por intolerancias, es en donde se desencadenan una serie de síntomas que hoy por hoy mediante un análisis de sangre podemos vincular a la intolerancia.

En este artículo voy a hablar de una patología en concreto, que seguro que más de una persona que lo estén leyendo se sentirá identificada. El dolor de espalda es en primer lugar asociado a problemas musculares, como especialista en Osteopatía, les puedo decir que el dolor en esta parte de la columna en la mayoría de ocasiones es referido por una alteración de origen visceral, es decir: de los intestinos o de los órganos de la zona del abdomen. Pero, ¿qué factor es el que altera las vísceras?. Según mi experiencia, he podido constatar que una gran mayoría de los casos tratados tienen que ver las intolerancias por alimentos, en primer lugar se han podido observar a partir de diagnósticos por imagen o analíticas y en segundo lugar por la mejora “radical” de los síntomas. El ejemplo de un colon irritable que viene a nuestra consulta no por el colon irritable, sino por el dolor dorsal que tiene, pero lo que no sabe el paciente es que la raíz del problema radica en el intestino.

Los lectores se podrán preguntar: ¿una zona tan alejada del dolor, como tiene que ver con lo que me está pasando?, esta es la pregunta que continuamente se hacen los pacientes que acuden a nuestras consultas ya desesperados porque siguen con su problema después de haber visitado a muchos especialistas. Pero cuando se explica el vínculo o relación que existe entre su patología y su etiología, es cuando el paciente comienza a recapacitar. Lo más elemental para el paciente es ver como su sintomatología disminuye a los pocos días de eliminar el alimento no permitido, es en ese momento cuando de verdad se cree lo que se le dijo en consulta, hasta ese momento todo lo que se le comento sólo sirvió para encender una pequeña luz, porque los tratamientos que se le habían practicado no habían dado ningún resultado.

En este caso y en algunos similares se ha procedido a hacer un test de alimentación, y la sorpresa es que aparecen unos alimentos que en muchas ocasiones son los que el paciente toma habitualmente. El tratamiento de este paciente finaliza no sólo con la desaparición del problema del dolor de espalda, sino también con el problema de las dichosas diarreas a las que el paciente está casi que “acostumbrado” y que en ocasiones no le dejan vivir: aumenta o mejora su calidad de vida, su estado psicológico, su piel, su sistema digestivo, su ánimo y sus ganas de vivir.

Quiero dejar claro en este artículo que el tratamiento con isoterapias homeopáticas es completamente natural y además está exento de efectos secundarios. Nuestra experiencia de más de diez años avala todos los tratamientos realizados bajo estas directrices, y los resultados logrados son el certificado de profesionalidad y rigor obtenidos por el público que confía en nosotros.

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Ismael Fuentes Cortés
Lcdo. Homeopatía

Máster en alimentación y salud

Los problemas digestivos son algunas de las afecciones más comunes entre la población y sobre todo después de fiestas en las que se incrementan todo tipo de ingestas. Por otro lado el estrés, la comida rápida en la jornada laboral, los atracones, el tabaco o el alcohol provocan en ocasiones acidez, nauseas, dolor epigástrico... Estos síntomas son exclamaciones de nuestro sistema,  avisándonos de que algo no funciona adecuadamente. Es entonces cuando se disparan todas las alarmas de nuestro organismo receptor del dolor a través de los órganos y cerebro y ponemos en marcha el mecanismo de la eliminación de los síntomas acudiendo al dispético, antiácido, antiinflamatorio etc. Estas patologías tenían una mayor incidencia en el sexo masculino, pero los estilos de vida entre hombres y mujeres han hecho que no exista diferencia alguna entre los dos sexos.

Muchos de estos síntomas son los que nos ponen en aviso del que pueda existir un problema digestivo..

Entre las afecciones más frecuentes se encuentra la acidez gástrica o pirosis, regurgitación, dolor gástrico o esofágico. Según estudios, esta patología afecta al 20% de los españoles al menos una vez al mes y en el 9% de los casos es periódica.

Se produce por un exceso de ácido clorhídrico en el estómago, éste ácido tiene un PH de 1, (es idéntico al agua de la batería del coche). Este origina ardor en la parte superior del abdomen que en ocasiones se irradia al esófago y a la boca. Este proceso se produce por diferentes problemas: Intolerancia alimenticia, disregulación del esfínter del cardias, hernia de hiato, problemas diafragmáticos, alteraciones mecánicas en las vértebras T11-T12-L1 (son las encargadas de sustentar el pilar diafragmático), alteraciones mecánicas de las vértebras C3-C4 desde donde emerge en nervio frénico que es el encargado de la inervación del diafragma, cicatrices etc…  Es importante que el lector no piense que su problema gástrico o digestivo es del propio sistema que está afectado, éste puede ser producido por otros órganos o sistemas que están íntimamente relacionados y no dan la cara en ese momento.

Otro de los problemas digestivos más comunes es la enfermedad de reflujo gastroesofágico (ERGE) que consiste en el retorno del contenido gástrico al esófago y en ocasiones también puede ser del jugo duodenal que, al ser alcalino, provoca lesiones incluso más severas. Cuando el reflujo es continuado se produce la inflamación de la mucosa esofágica, y si no se controla puede originar complicaciones como úlceras, hemorragias, estenosis o metaplasia de Barrett. Ante una intensificación o frecuencia de cualquiera de estos signos se debe consultar al especialista y así evitar complicaciones mayores.

Los pacientes con signos o síntomas de alarma deben ser derivados para la realización de unas pruebas para descartar lesiones de carácter neoplásico o degenerativas. Es el propio especialista quien dictaminará el modus operandi que se tiene que llevar a cabo en cada uno de los pacientes, individualizando cada caso para determinar una etiología y diagnóstico adecuados.

La dificultad para la deglución, la disfagia, las molestias nocturnas, la pérdida de peso, la aparición de hemorragias o la presencia de una masa abdominal palpable son signos que permiten llevar a cabo una visita con el especialista.

En los últimos tiempos, el estrés y la ansiedad se han señalado como uno de los principales factores que originan algunos síntomas dispépticos como pesadez, flatulencia... pero no condiciona la aparición de una úlcera o de la ERGE.

Desde el punto de vista y actuación de la medicina biológica se entiende al paciente como una entidad total. Todos los procesos patológicos son alteraciones producidas por efectos de otros desajustes del sistema que al final desencadenan en una serie de síntomas relacionados con la predisposición genética, laboral, social del paciente etc,  y que no son más que señales del sistema en busca de solución.

Por ello, es importante determinar, cual es la causa de todo y tratar el proceso de una forma holística y adecuada para eliminar la patología de una raíz.

Cada día hay más mujeres que son sometidas periódicamente a mamografías con el pretexto de que es la mejor manera de controlar el estado de sus mamas y de que así se puede "detectar" de forma temprana si aparece algún tumor en el absurdo convencimiento de que éste no desaparecerá sin más y por sí mismo sin hacer otra cosa que variar la alimentación o tomar algunas medidas sino que hay que extirparlo o irradiarlo de inmediato. Y es que los médicos han transformado la recuperación de la salud en una especie de guerra interminable contra unos enemigos -llámeseles hongos, bacterias, virus o tumores- ante los que nuestro organismo se encuentra poco menos que indefenso.

Hay otras vías que no son peligrosas y que conducen a un diagnóstico correcto y adecuado de las posibles alteraciones tumorales que pueden presentar las mamas. La ecografía es un procedimiento sencillo, no invasivo, en el que no se emplea radiación, a pesar de que se suela realizar en el servicio de radiodiagnóstico, y por eso se usa con frecuencia para visualizar fetos que se están formando. Al someterse a un examen de ecografía, el paciente sencillamente se acuesta sobre una mesa y el Tecnólogo Médico mueve el transductor sobre la piel que se encuentra sobre la parte del cuerpo a examinar. Antes es preciso colocar un gel sobre la piel para la correcta transmisión de los ultrasonidos.

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